Fue como una estrella
fugaz, como un meteorito.
Fue como el relámpago que ciega el mundo,
el terremoto que nos hace sentir.
Fue como el relámpago que ciega el mundo,
el terremoto que nos hace sentir.
Sintió frío, calor,
miedo
Y por una milésima de segundo
flotaron sobre el suelo,
con la cabeza por las nubes
y los brazos entrelazados.
Y por una milésima de segundo
flotaron sobre el suelo,
con la cabeza por las nubes
y los brazos entrelazados.
Su voz retumbaba
entre los cuatro rincones de su corazón,
gritando, pidiendo, rogando
Era un sueño, era un destino
La realidad tan lejos, la distancia inexistente
gritando, pidiendo, rogando
Era un sueño, era un destino
La realidad tan lejos, la distancia inexistente
Y al apoyar su cabeza
en su hombro,
oyó su corazón latir
a cien por hora,
a mil por hora.
oyó su corazón latir
a cien por hora,
a mil por hora.
Nada podría cambiar
ese momento,
nadie podría robarle aquel recuerdo.
nadie podría robarle aquel recuerdo.
Y al despertar,
sonrió
para sí misma
Supo que aquel sueño era suyo,
pero también de él,
y que nunca les dejaría
Que siempre estaría ahí,
gritándoles, haciéndoles sonreír
Porque nada importaba más
que aquella sensación
que a pesar de la distancia que,
por una noche se acortó
y se volvió a alargar
Para luego volverse a acortar,
siguió insignificante
haciéndoles sonreír
para sí misma
Supo que aquel sueño era suyo,
pero también de él,
y que nunca les dejaría
Que siempre estaría ahí,
gritándoles, haciéndoles sonreír
Porque nada importaba más
que aquella sensación
que a pesar de la distancia que,
por una noche se acortó
y se volvió a alargar
Para luego volverse a acortar,
siguió insignificante
haciéndoles sonreír
No hay comentarios:
Publicar un comentario