miércoles, 10 de julio de 2013

Seguramente, a la edad con la que soñabas con tu príncipe azul aquel que habitaba en los cuentos que leías tu, yo ya había tenido mi primera experiencia sexual. Quizá a la misma con la que aprendiendo a montar en bicicleta caíste al suelo y creías que morirías desangrada por una diminuta heridita, yo ya había recibido una paliza que casi acaba conmigo.Cuando hiciste la primera comunión y el cuerpo de cristo entró por vez primera en el tuyo yo podía notar cada noche como mi cuerpo temblaba al oír que él se acercaba a mi habitación.Cada noche que lo hacía, me quitaba un motivo más para sentirme una niña pequeña e inocente."Sabes que tú tienes la culpa de todo esto", me gritaba mientras me forzaba."Eres demasiado bella, te lo dicen hasta aquellas que te detestan".Pues si aquella imagen tan pura era la misma que me llevaba por el sendero de la perdición deseaba carecer de cualquier rasgo de belleza.Pues mi mayor virtud me guiaba en dirección a mi propio lecho de muerte.



No hay comentarios:

Publicar un comentario