viernes, 10 de mayo de 2013

Se sentó tras el ventanal, en el borde de esa vieja mesa cubierta por decenas de hojas, de escritos y borrados, de fantasmas en cuestión.Cubierta también por ese polvo que libros casi sexagenarios soltaban, dejando en el ambiente un rastro evidente de su presencia.Se sentó ahí, mirándo el frenético movimiento de personas, automóviles salpicados quizá por algo de cólera para seguir con su obra.Prefería llamarle obra en vez de novela porque según ella a una obra se le da el privilegio de llamarse así cuando ya se le ha sido puesto el punto y final.LLevaba mucho tiempo sin concentrarse, algo poco normal en meses anteriores, incluso se podría decir que en bastantes años, ella piesa que desde hace 27 años, su edad.Es maniática, muy maniática, siempre se exigió mucho, pero piensa que gracias esta cualidad ha llegado donde ahora está.Durante semanas, se había puesto en todas las partes posibles de su piso pero, de ninguna fluía esa "inspiración divina" que quizá podría venir y que según muchos artistas viene cuando menos te lo esperas aunque ella no creía absolutamente en ello, a ella esa "inspiración" nunca le cayó del cielo, para ella es algo que viene dado cuando se nace, en el momento cuando por primera vez se coge lápiz y papel para trazar las entrañas de una ficción nacida de la imaginación y enredarlas de forma que se conviertan poco a poco en una historia,para ella escribir siempre fue un don, un don esquivo a quienes lo persiguen. Por tanto, tenía que hacer algo después de las infinidades de cosas que había hecho, comprado, pensado.. estaba muy desesperada y decidió  deambular por los recovecos menos pensados de su hogar para desmentir la absurda teoría de la inspiración divina.No le salió nada ni sentada en ese ventanal ni en ninguna otra parte de su piso. Cogió la caja de cerillas que había bajo su almohada, lentamente prendió una cerilla, cogió ese montón de papeles, ese montón de idas y venidas de su cabeza, y los hizo polvo.Los sopló y volaron por toda la ciudad, y viendo como sus pensamientos volaban, cogió su pluma y comenzó a escriure.

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